
Belleza
En la recta final del verano, te contamos por qué se producen estos brotes y te damos las claves para mantener una piel saludable durante todo el año.
El calor y la humedad son el escenario ideal para el acné. El aumento de la temperatura corporal, el exceso de sudoración y el uso de protector solar pueden derivar en una obstrucción de los poros. Este fenómeno no afecta solo al rostro. Durante estos meses, también aumentan las consultas por brotes en la espalda (conocido popularmente como "bacne"), el pecho y los hombros”, dice Julieta Geuna, dermocosmiatra.
La combinación es química pura: el calor estimula las glándulas sebáceas para que produzcan más oleosidad. Si a esto le sumamos el sudor, que actúa como un "pegamento" para las células muertas y las bacterias, y la fricción de la ropa ajustada o húmeda (como trajes de baño o ropa deportiva), el resultado es la inflamación de los folículos.
El error más común es creer que el sol "seca" los granitos. Si bien puede parecerlo al principio, la piel reacciona al daño solar engrosándose y produciendo más sebo como mecanismo de defensa, lo que genera un efecto rebote semanas después.
Para combatir estos brotes sin resecar la piel, la tendencia en dermocosmética apunta a simplificar las rutinas. Ya no se trata de aplicar cremas pesadas que resulten incómodas, sino de buscar ingredientes seborreguladores (como el ácido salicílico o el extracto de tea tree) en vehículos livianos.
“En ese sentido, se recomienda simplificar la rutina: limpieza efectiva, activos seborreguladores como el ácido salicílico y el tea tree, y fórmulas livianas que regulen la oleosidad sin resecar. La piel grasa también necesita hidratación, solo que en texturas adecuadas”, dice Julieta Geuna, dermocosmiatra.
Abril Torres, fundadora de Veganis, propone una rutina de solo tres pasos enfocada en texturas ligeras y limpieza efectiva:
Limpieza gentil pero profunda: Es el paso más crítico para remover el mix de sudor y suciedad ambiental. Lo ideal es evitar jabones agresivos y optar por vehículos amables que purifiquen sin dañar la barrera cutánea. Recurrí a un gel de limpieza para pieles grasas y sensibles, con el objetivo de remover el exceso de sebo y las impurezas del día, sin agredir el manto hidrolipídico.
Protección sin excusas: Salir sin protección es invitar a que las marcas de acné se conviertan en manchas permanentes. La clave es elegir texturas que no aporten peso. Lo mejor es usar un protector solar facial FPS 60. Un escudo ligero de alta protección que defienda la piel de los rayos UV sin dejar rastro graso ni sensación pesada. Elegí una fórmula de rápida absorción para pieles con tendencia al acné, que necesiten cuidarse del sol sin obstruir los poros.
Aliados corporales: Para tratar esas zonas difíciles de alcanzar como la espalda, la innovación en formatos es clave. Durante el día, el uso de brumas permite atacar las bacterias en el cuerpo sin necesidad de masajear zonas doloridas con las manos, garantizando higiene post-entrenamiento o playa. Ahora hay fórmulas en spray que permiten una aplicación 360° en zonas difíciles, sin contacto manual. Con ácido salicílico y extractos naturales, secan los brotes corporales rápidamente.