Los tratamientos que revitalizan la piel en la temporada fría

Los tratamientos que revitalizan la piel en la temporada fría

Beauty

Ácidos, peelings y técnicas de hidratación profunda son aliados clave en el invierno. Te contamos cómo adaptar la rutina skincare durante esta estación, para lograr un cutis más luminoso, uniforme y saludable.

22/07/2026 12:26
  • Redacción Elle

Con la llegada del invierno, la piel suele verse más apagada, sensible y deshidratada. Pero también es una de las mejores épocas del año para incorporar tratamientos dermatológicos y estéticos que ayudan a renovar la piel, mejorar manchas, suavizar líneas de expresión y devolver luminosidad. Desde activos como los ácidos hasta peelings profesionales y procedimientos que hidratan en profundidad, los especialistas coinciden en que la clave está en personalizar cada rutina según las necesidades de la piel.

Cómo sumar ácidos a la rutina de skincare

Para la dermatóloga Verónica Tosi, directora de Tosi Ponti y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, los ácidos son grandes aliados dentro de una rutina de cuidado facial porque ayudan a acelerar el recambio celular, un proceso que naturalmente se vuelve más lento con el paso del tiempo. “Los ácidos que usamos en dermatología funcionan como renovadores celulares. Ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro, reducir manchas, mejorar la apariencia de los poros, combatir el acné y suavizar arrugas. Además, estimulan la producción de colágeno y elastina”, explica la especialista. Entre los AHA (alfahidroxiácidos), los más conocidos son el glicólico, láctico y mandélico. El ácido glicólico penetra más profundamente y se utiliza para mejorar manchas, arrugas y textura. El mandélico, en cambio, tiene una acción más suave y suele recomendarse para pieles sensibles. El láctico también genera una exfoliación leve y puede funcionar como primer paso antes de incorporar activos más potentes. Otro activo que gana protagonismo en invierno es el ácido lactobiónico, muy elegido por su acción antioxidante e hidratante. Al formar parte de los polihidroxiácidos (PHA), exfolia de manera suave y ayuda a mejorar luminosidad y textura sin generar tanta irritación, por lo que suele recomendarse para pieles sensibles o reactivas. Dentro de los BHA, el ácido salicílico es uno de los más elegidos para pieles grasas o acneicas por sus propiedades antiinflamatorias y antibacterianas. Ayuda a desobstruir poros y controlar imperfecciones. También aparecen otros activos clave como la vitamina C —ideal para usar de día por su poder antioxidante—, el retinol, uno de los ingredientes antiage más eficaces, y el ácido azelaico, recomendado incluso para pieles sensibles o con rosácea por su efecto antiinflamatorio y porque ayuda a unificar el tono de la piel.

Cómo incorporarlos sin generar irritación

La recomendación es comenzar de manera progresiva. Según Tosi, lo ideal es aplicar los ácidos por la noche, primero dos veces por semana y luego aumentar la frecuencia según tolerancia. “Muchos ácidos, como el retinol y sus derivados, son fotosensibles, por eso se indican de noche. Lo importante es incorporarlos de manera gradual para que la piel pueda adaptarse”, explica la especialista. Para minimizar irritaciones, recomienda acompañarlos con hidratación: primero un sérum con ácido hialurónico y luego una crema nutritiva que ayude a reparar la barrera cutánea. Otro punto fundamental es el protector solar. Aunque muchos ácidos pueden utilizarse durante todo el año, la piel queda más sensible frente a la exposición solar, por lo que el SPF diario es indispensable. Los especialistas también aconsejan evitar mezclar demasiados activos al mismo tiempo y suspender su uso si la piel presenta irritación, descamación intensa o ardor persistente. En pieles sensibles o con patologías como rosácea o acné inflamatorio, lo ideal es consultar previamente con un dermatólogo.

Peelings: por qué el invierno es la mejor época

Los meses fríos también son ideales para realizar peelings en consultorio, tratamientos que trabajan sobre las capas superficiales de la piel para acelerar la renovación celular y mejorar textura, manchas y signos de envejecimiento. Para Christian Sánchez Saizar, dermatólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, cada peeling debe diseñarse de forma personalizada. “Es algo muy artesanal. Se arma de acuerdo al tipo de piel, si hay manchas, acné o arrugas, y también según la edad del paciente”, explica.

Yellow Peel: el tratamiento estrella de la temporada

Uno de los procedimientos más elegidos durante el invierno es el Yellow Peel, un peeling con ácido retinoico que genera descamación y un intenso recambio cutáneo. Este tratamiento ayuda a unificar el tono, mejorar la calidad de la piel, estimular colágeno y disminuir la apariencia de poros. También suele indicarse para acompañar tratamientos de manchas, cicatrices de acné y envejecimiento cutáneo.

“El peeling logra una renovación visible de la piel y por eso el invierno es el momento ideal para hacerlo, porque la exposición solar es menor y la recuperación resulta más favorable”, agrega Sánchez Saizar.

Profhilo: la técnica que redefine la tendencia “skin quality”

En un momento donde la medicina estética apuesta cada vez más a resultados naturales y luminosos, Profhilo se convirtió en uno de los tratamientos más buscados para mejorar la calidad de la piel sin modificar los rasgos del rostro. La tendencia ya tiene nombre propio: skin quality, una nueva generación de procedimientos que priorizan hidratación, firmeza y glow antes que cambios evidentes. La Dra. Lilian Demarchi, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y de Concepto Estético, explica que Profhilo trabaja con ácido hialurónico ultrapuro y está indicado para mejorar hidratación, elasticidad y firmeza desde adentro de la piel. “Es ideal para pacientes que quieren verse más frescos, descansados y luminosos, pero sin perder naturalidad. La piel se ve mejor, más firme y saludable, sin efecto de relleno”, destaca la especialista. A diferencia de otros inyectables, Profhilo no busca cambiar facciones ni generar volumen. Su objetivo es mejorar la textura, tonicidad y luminosidad general de la piel, además de estimular colágeno y elastina.

Verse bien sin que se note

La gran diferencia de esta nueva generación de tratamientos es el resultado sutil. La tendencia global en estética apunta a rostros más naturales, pieles luminosas y versiones más frescas —y no transformadas— de cada persona. Por eso Profhilo gana terreno especialmente entre personas desde los 30 años que empiezan a notar deshidratación, pérdida de firmeza o piel opaca, pero buscan un efecto glow real y progresivo. “El paciente se ve descansado, con mejor piel, pero nadie detecta exactamente qué se hizo. Ese es hoy el resultado más buscado”, explica Demarchi. El protocolo suele realizarse en dos sesiones espaciadas por un mes y los resultados aparecen progresivamente durante las semanas siguientes. La piel se ve más hidratada, luminosa y firme, manteniendo siempre un aspecto natural. La temporada de frío se convierte así en el momento ideal para resetear la piel y apostar por tratamientos que trabajen tanto la renovación celular como la hidratación profunda. Ya sea con ácidos, peelings o procedimientos de última generación, el foco hoy está puesto en lograr una piel saludable, luminosa y natural.