Baccarat-Ducasse: la vida en rojo

Baccarat-Ducasse: la vida en rojo

Alianza deluxe

La unión de la firma de cristales con el chef Alain Ducasse consagra a la tienda como un lugar para vivir experiencias sensoriales únicas.

28/05/2025 12:03

¿Cómo reinventar un lugar que se consagró como un punto de encuentro de las vanguardias parisinas a lo largo del tiempo? Este es el desafío que la firma de vidrios y cristales Baccarat aceptó y, de hecho, superó con maestría desde que adquirió este edificio ubicado en el distrito 16 de París, dentro del Triángulo de Oro de la ciudad para fuera la sede de la Maison Baccarat.

Yannick Labbrousse
Yannick Labbrousse

Desde la década de 1920, Marie-Laure de Noailles, nieta del propietario original, recibió en estos salones decorados por Jean Michael Frank, a Man Ray, Luis Buñuel, Balthus, Max Ernst, Coco Chanel, Giacometti y Cocteau, por mencionar algunas de las figuras.

Más cerca en el tiempo, en 2003, Philippe Starck creó un mundo de vidrio y espejos que le dio al Hôtel Bischoffsheim, construido en 1895 por el arquitecto Paul Ernest Sanson, una dimensión completamente nueva.

El bar Midi-Minuit (foto: Yannick Labbrousse).
El bar Midi-Minuit (foto: Yannick Labbrousse).

Puertas abiertas en rojo Baccarat

En 2024, cuando la firma nacida en Lorraine cumplió 260 años, estaba claro que la celebración debía ser grande, audaz y poco convencional.

Bajo la dirección de Maggie Henriquez, Baccarat decidió agasajar a los visitantes de la Maison con experiencias diversas a lo largo del día. En lugar de confiar todo el proyecto a un solo arquitecto o diseñador, la marca optó por un enfoque orquestal que une talentos con diferentes miradas, expresiones e influencias artísticas. La iniciativa fue compleja y el resultado es tan fascinante como ecléctico.

Vitral creado por Pierre Tatin (foto: Yannick Labbrousse).
Vitral creado por Pierre Tatin (foto: Yannick Labbrousse).

Los espacios minimalistas, como el porche adornado con grabados del artista Harry Nuriev, conviven con las vidrieras de Pierre Tatin, el estilo neo industrial, los guiños a los hornos de las fábricas y las formas orgánicas del mobiliario escultórico de Jean-Guillaume Mathiaut.

Paneles con palabras grabadas que evocan el trabajo de los maestros vidrieros (foto: Yannick Labbrousse).
Paneles con palabras grabadas que evocan el trabajo de los maestros vidrieros (foto: Yannick Labbrousse).

En el ingreso, el artista Harry Nuriev instaló paneles con palabras grabadas que evocan el trabajo de los maestros vidrieros. Hecha en un vibrante ‘Rojo Baccarat’ que se obtiene al fusionar cristal transparente con polvo de oro de 24 quilates, la estructura que evoca los hornos de la fábrica, impacta a los visitantes.

Alain Ducasse: el plato fuerte

Como no podía ser de otra manera, la alianza con Ducasse se manifiesta en todo su esplendor en el restaurante. Ambientado por Aliénor Bechu el comedor tiene un estilo contemporáneo gracias a la acertada combinación de mármol, chimeneas y estanterías de roble repletas de siluetas primitivas, todo ello iluminado por una lluvia de gotas de cristal suspendidas de un techo adornado con nubes esponjosas.

El baldaquino Alchimie, pintado por Gérard Garouste en 2003 (foto: Yannick Labbrousse).
El baldaquino Alchimie, pintado por Gérard Garouste en 2003 (foto: Yannick Labbrousse).

Para regocijo de los comensales, los sillones y mesas tapizadas en cuero por Pierre-Yves Le Floc'h -uno de los mejores artesanos de Francia en el trabajo de tapicería-, le dan toque de sensualidad al mobiliario, que también irrumpe con respaldos notablemente altos.

El talento y la modernidad de Alain Ducasse se ven en platos cuidadosamente elaborados y combinaciones inusuales como la fusión de langosta, tapioca y agua de rosas en una misma preparación. Más allá de la audacia, se trata de una cocina honesta y sofisticada, con la única y lograda intención de ofrecer una experiencia placentera.

Alain Ducasse y el restaurante (fotos: Yannick Labbrousse).
Alain Ducasse y el restaurante (fotos: Yannick Labbrousse).

En el bar Midi-Minuit, la propuesta es completamente diferente. Los visitantes se sumergen en un salón con murales de pergamino de marfil restaurados y alfombras con estampas de leopardo que maridan con los cócteles rockeros de Margot Lecarpentier. Los tragos se sirven en cristalería Baccarat, incluyendo piezas de las colecciones Mille Nuits, Rohan, Masséna y Harcourt.

En Maison Baccarat, nada es forzado; todo está ahí para disfrutar y explorar con tranquilidad. La vida en la residencia se enriquecerá con nuevas alianzas y espacios al aire libre, incluyendo, un bar en el jardín diseñado por el paisajista Jérémie Attali que abrirá sus puerta en la próxima primavera. También se planea ofrecer un variado programa artístico, que incluye literatura, charlas, actuaciones, teatro y eventos musicales ¡Suficiente para mantener viva la pasión por mucho tiempo!