Bar kissa: ¿qué son y por qué son tendencia?

Bar kissa: ¿qué son y por qué son tendencia?

Tomá nota

Los listening bars dejaron de ser un secreto de Tokio para convertirse en un fenómeno global. Ahora Buenos Aires suma un espacio donde la música, la coctelería y una exclusiva barra omakase comparten el mismo escenario.

07/07/2026 14:14
  • Redacción Elle

En una época en la que todo parece pensarse para ser fotografiado, hay una tendencia que propone exactamente lo contrario: bajar el ritmo, escuchar con atención y dejar que la música marque el tiempo de la noche. Así funcionan los bares kissa, un concepto nacido en Japón hace más de un siglo que hoy vive un nuevo auge en ciudades como Tokio, Nueva York, Londres y París, y que finalmente empieza a hacerse un lugar en Buenos Aires.

En estos espacios el sonido deja de ser un simple acompañamiento. La selección musical está cuidadosamente curada, los equipos de audio son protagonistas y cada disco forma parte de la experiencia, al mismo nivel que la comida y los cócteles. No hay playlists aleatorias ni música de fondo: cada canción tiene un porqué.

Uno de los proyectos que mejor interpreta esta tendencia es Mixtape, ubicado en la terraza del histórico restaurante Haiku, en Belgrano. Allí el concepto kissa convive con otra tradición japonesa que también despierta cada vez más interés: una exclusiva barra omakase comandada por el maestro Takeshi Shimada.

Desde que se cruza la puerta queda claro que el sonido es el eje de la propuesta. El espacio remite a un estudio de grabación y a una disquería: grandes parlantes dominan la barra, las paredes revestidas en madera mejoran la acústica y la cabina del DJ ocupa un lugar central. Cada noche cambian los vinilos y la selección musical, que puede recorrer géneros como jazz, blues o rock según el clima que se busca crear.

La experiencia invita a quedarse. Hay mesas para compartir, livings con sillones de cuero, una terraza al aire libre y una barra pensada tanto para quienes salen en pareja como para quienes disfrutan sentarse solos frente a un buen cóctel.

Tapeo con impronta japonesa

La cocina acompaña esa misma filosofía. En lugar de una carta extensa, la propuesta se concentra en un tapeo de autor elaborado con productos de pequeños productores argentinos y cocinado en parrilla a carbón y kamado.

Los platos toman ingredientes y sabores locales para reinterpretarlos con técnicas y guiños japoneses. Entre los recomendados aparecen la panceta laqueada con ensalada de porotos y chips de batata, la morcilla a la chapa con shari y aliño de manzana verde o un bao de cornalitos con lactonesa de wasabi y negui. Para el final, clásicos argentinos como el vigilante o las frutillas con crema reciben una vuelta contemporánea.

La barra, a cargo de Pablo Pignatta, completa el recorrido con cócteles de autor donde conviven clásicos reversionados y creaciones propias, pensados para acompañar tanto la comida como la música.

Una barra omakase para pocos

A pocos metros funciona otro de los grandes atractivos del lugar: Shimada, una barra omakase con cupos muy limitados que recibe a un reducido grupo de comensales cada noche.

El maestro Takeshi Shimada presenta un menú de 16 pasos que cambia según la disponibilidad de los productos y la estacionalidad. Hay diferentes nigiris y sashimis, mariscos, tempuras, yakitoris, wagyu cocinado en kamado y otras preparaciones que responden a la filosofía omakase, donde el chef decide el recorrido gastronómico.

Entre las particularidades aparecen ingredientes poco habituales en este tipo de experiencias, como el pacú criado en los arrozales del Chaco, cangrejo de Río Negro o panopea, una almeja gigante considerada una rareza gastronómica.

La combinación entre un listening bar y una barra omakase convierte a Mixtape en una propuesta diferente dentro de la escena porteña. Más que una salida para comer, la experiencia invita a desacelerar, prestar atención a cada detalle y dejar que la música, los sabores y el ambiente construyan una noche que se disfruta con todos los sentidos.