Sebastián Raimondi

Sebastián Raimondi

ELLE Talentos

Conocida por ser un terreno de reglas estrictas, cortes que no admiten error y herencias silenciosas, la sastrería encuentra suelo fértil y nuevas ideas en manos de Raimondi. En ese ecosistema de moda, decide intervenir y logra fusionar el rigor del traje con la potencia rupturista del rock.

16/06/2026 12:54

A primera vista uno puede darse cuenta de que no se trata solo de ropa, es una declaración de principios: piezas que se imponen con la autoridad de un power chord en medio de una sinfonía. Con una estética que privilegia la estructura y el carácter, el diseñador pasó de ser un referente del oficio a convertirse en creador de una nueva identidad visual, en donde entiende que romper con la tradición es, en realidad, la forma más honesta de honrarla.

Foto: Ariel Grinberg
Foto: Ariel Grinberg

Mucho antes de que sus trajes se transformaran en piezas icónicas buscadas por más de una celebridad y por un nicho que se mueve en el mundo del arte, el destino de Sebastián se tejía en el núcleo familiar. Criado en Ramos Mejía, en donde la moda era parte del lenguaje cotidiano (su padre era jefe de Producto en la marca Soho y su madre trabajaba en locales de ropa), creció entendiendo naturalmente los engranajes de la industria. Sin embargo, su revolución comenzó en el espejo: mientras la mayoría configuraba su estilo con el deseo de pertenecer a alguna tribu, él seguía su instinto alejado de obviedades confirmando que la timidez nunca fue su refugio: “Siempre me vestía raro. A los 12 años usaba remera crop como Axl Rose, chupines y aros. Me subía al 96 para ir a bailar a San Justo con un body amarillo con cierres y un pantalón a cuadros; no me importaba nada“, cuenta.

Foto: Ariel Grinberg
Foto: Ariel Grinberg

Aunque empezó sus estudios en Ingeniería en Sistemas, siempre terminaba diseñando frente a la computadora en vez de programar. Sus primeras herramientas las encontró en los talleres de la firma en donde trabajaba su padre, cuando le ofrecieron diseñar remeras estampadas. De allí en más, a puro coraje y talento, el crecimiento fue orgánico. Hoy, lejos de hacer simples trajes, construye piezas para quienes, como él, entienden que la moda es el escenario para decir algo. “Diseño a medida, hago ropa de hombre por los cortes y ciertas formas, pero es genderless, porque para mí, cada uno tiene que ponerse lo que se le da la gana. Me encanta una mujer vestida con traje masculino y stilettos”, dice.

ELLE NO SOS TÍMIDO, PERO ESTÁS EN LAS SOMBRAS.

SEBASTIÁN RAIMONDI Es lo que intento. Una de las causas por las que no aparezco tanto es porque quiero que mi producto hable por mí y no el personaje que hay detrás. No me cuesta hablar, puedo hacerlo delante de mil personas, pero siento que hoy en este mundo el personaje gana más y la verdad es que me interesa que la gente se cope con lo que hago.

Foto: Ariel Grinberg
Foto: Ariel Grinberg

ELLE ¿POR QUÉ SASTRERÍA?

S.R. Es empezar por lo más difícil; si sabés hacer sastrería podés hacer cualquier cosa. Tengo algunos sastres con terrible experiencia, que son la herramienta que lleva a cabo lo que tengo en la cabeza. Pasé por todos lados, de limpiar un depósito y recorrer lavaderos hasta que en 2010 mi papá volvió del exterior y decidimos hacer algo juntos. En ese momento le dije: “Tiene que ser sastrería”. Yo quería ser Armani, Prada. Así nació MIA (Mis Íntimos Amigos) con algunos socios capitalistas. Ahora, Raimondi lo hago solo, con personas que arman y cosen. Voy para adelante como loco.

ELLE ¿CÓMO DECONSTRUÍS LA RIGIDEZ DEL TRAJE?

S.R. Con el heavy metal, con lo que soy yo, que no es para nada el estereotipo del fashion designer.

ELLE ¿ES LA CLAVE DEL ÉXITO?

S.R. Siento que sí.

ELLE APRENDISTE HACIENDO.

S.R. Sí, yendo a los talleres, metiéndome, mirando. Me involucro en las cosas; soy el que llega a la mañana con facturas y se sienta con la gente que cose, veo lo que hacen, corrijo, hablo con el que plancha, con todos. Construyo algo. No estudié moda; aprendí a hacer fichas en Soho.

ELLE HAY ALGO INNATO.

S.R. Pienso que hay algo que podés aprender y algo que no, aunque estudies. Si querés hacer algo que rompa el molde, lo tenés que llevar adentro. Lo que otros aprendieron en cuatro años, yo lo aprendí en 26 de profesión. Esa experiencia me dio otras herramientas; siento que no hay nada que no pueda hacer.

ELLE ¿TENER MENOS ESTRUCTURA DESARROLLÓ LO LÚDICO?

S.R. A desgano, nada. Si no me divierte no lo hago. En 2020, por ejemplo, empecé a coleccionar muñequitos de He-Man. Cuando era chico, mis viejos no podían comprarme todo el tiempo, ¡y a mi primo le regalaban uno por mes! Tengo un container y están cerrados; los quería tal como eran cuando era chico. Hay algo del juego que no se perdió.

ELLE ESTUVISTE EN MILÁN, ¿CÓMO TE ORGANIZÁS?

S.R. Sí, estuve en Milán FW digital ¡compartiendo grilla con firmas como Prada o Armani! Y después de eso me tuve que ordenar. Si bien no te piden verano o invierno, ahora estoy trabajando en el invierno 2028. Es un ejercicio interesante. Tengo una colección permanente a la que le voy agregando cosas y va mutando. Si hay algo que me gusta lo repito, pero si funciona y no me termina de gustar, lo dejo de hacer. Acá es un poco “al que le gusta se sube y al que no, se baja”. Vendo poco online: algunas remeras tejidas, gorras y el perfume. Prefiero que vengan acá.

ELLE ¿A QUÉ HUELE EL PERFUME?

S.R. A pasto. Tiene anís; va mutando con el correr del tiempo. Se llama Argentano en honor a mis raíces y al pueblo de mi abuelo: San Marco Argentano, en Calabria. Es como un juego de palabras. Siempre me cautivaron los perfumes de nicho; usaba 8 88 de Comme des Garçons, Black Afgano de Nasomatto...

Fragancia
Fragancia

ELLE ¿QUIÉNES FUERON TUS REFERENTES?

S.R. Margiela me volaba la cabeza. Raf Simons, Armani... es loco que su nombre completo era Giorgio Armani Raimondi. Mis piezas son la mezcla de todo lo que hay acá en el atelier y me fascina: el cuadro de Maradona, Boca y la vista del Hotel Alvear. Es una traducción de todo eso llevado a la realidad.

ELLE ¿SOÑABAS ESTO?

S.R. Es un flash, porque hoy visto a Babasónicos y es una banda que yo escuchaba, pero no son cosas que haya soñado. A veces pienso que me gustaría vestir a determinada persona y se termina dando. Lo debo manifestar de alguna manera, pero no busco a nadie. Con Bándalos Chinos me pasó igual. Todo fluye; lo mismo con actores, como Ludovico Di Santo o el Chino Leunis.

ELLE AMARÍAS VESTIR A...

S.R. ¡Ricky Martín! En mi época de heavy adolescente, que escuchaba Sepultura y Pantera, mi hermana lo escuchaba y a mí me encantaba cómo se vestía. Si te digo que quiero vestir a Jacob Elordi o a Timothée Chalamet, sería una obviedad, pero me divertiría Ricky. Cuando trabajo con un artista, me gusta interactuar con él, conocerlo, y si tiene mala onda, no participo.

ELLE ¿SIEMPRE ES ASÍ?

S.R. Trato a todos por igual; mi trabajo es orgánico, mi comunicación austera. Los que me siguen lo hacen de forma natural. Intento que la gente venga acá, escuche, vea y sienta las texturas. Amo la tecnología, pero desvirtúa un poco el tema. Si querés un traje, tenés que venir.

ELLE ¿LOS GÉNEROS DE DÓNDE SON?, ¿ES CARA LA SASTRERÍA?

S.R. De Italia, Perú, Uruguay... También me gusta meterme en lugares y encontrar cosas raras. Descubrí que un amigo tenía una abuela con fábrica de botones de los años ’60, que tuvo mercería y cerró en pandemia. Me metí en la casa y compré botones que no existen más. Lo mismo hago con las telas. Amaría desarrollar el día de mañana las mías propias. Y sí, es cara porque es manual, lleva proceso, tiempo y experiencia.

ELLE ¿VA EL ERROR HUMANO EN LA CONFECCIÓN?

S.R. Sí, me encanta. Hay días en que estoy más perfeccionista y otros en que acepto que salga como tiene que salir. Y rompo bastante, me apasiona jugar, que queden hilos como si fuera una telaraña. También hago lo tradicional, pero me gusta más jugar.

ELLE ¿LA INSPIRACIÓN FLUYE?

S.R. No, a veces cuesta. Hace tres años falleció alguien que trabajaba conmigo; se encargaba de los números. Y si estábamos mal económicamente, me decía que estaba todo bien y que le metiera con todo. Entonces no me enteraba y estaba tranquilo. Ahora manejo todo, y si veo que estamos ajustados, la inspiración baja. Las redes y la IA también saturan.

Bocetos: Sebastián Raimondi
Bocetos: Sebastián Raimondi

ELLE ¿QUÉ PASA CON LA TECNOLOGÍA AL CREAR?

S.R. Como herramienta está buena. Empecé a jugar con la IA en 2022. Con campañas, prendas. Hoy creo que se está yendo al carajo. No sabés qué es real y qué no. Mi camino es volver a lo manual y a lo físico.

ELLE ¿TODO ESTÁ INVENTADO?

S.R. Creo que se están perdiendo los procesos creativos. Antes te tomabas meses para desarrollar algo, había una historia detrás. Ahora, Zara copia diseñadores y es una máquina de fabricar chorizos. Todos sacamos la inspiración de algún lado y está bien. La música, una película, un diseñador que te gusta, pero en mi caso siempre le doy mi impronta. No podes diseñar un pantalón con tres piernas porque tenemos dos. Hoy lo que hace la tecnología es que todos los que hacen algo, lo puedan exponer. Los pibes creen que pueden hacer todo y no es la realidad; tiran mil tiros a ver dónde la pegan porque está más fácil tirar, pero después se frustran y en la calle terminan vestidos de beige; son todos old money.

ELLE ¿CÓMO VES LOS NUEVOS ESTILOS MUSICALES?

S.R. Con el trap tuve un acercamiento. Al principio me generó lo mismo que el punk cuando era chico. Era poner en escena algo que estaba marginado, pero luego la tecnología hace que eso se diluya. Algo se viraliza y después te aburre. Me gusta la parte social de la moda, investigar generaciones, cómo sienten y piensan. Nunca voy a decir: “Esto no hay que escucharlo”. Me interesa saber qué pasa. Hay que entender la realidad para interpretarla.

ELLE ¿LO MÁS LOCO QUE TE PASÓ TRABAJANDO?

S.R. Crear algo y que después lo saque otra marca. Raf Simons hizo en Prada la capa amarilla y yo hice ese tapado en 2022. Todo es cíclico. También me pasó que hice una campaña con Ivan Resnik con dientes de metal que tenían una R y Adidas hizo lo mismo con Beyoncé, así que la bajamos. ¿Cómo explicás que la hiciste antes?

ELLE ¿HAY ALGO SIEMPRE PRESENTE EN TUS DISEÑOS?

S.R. Lo inesperado. Soy una máquina de cambiar. No negocio calidad, diseño y dedicación, pero puedo ser minimalista o barroco. Me gusta ir para donde nadie va.

ELLE ¿Y QUÉ ES LO MÁS COMPLICADO?

S.R. Tomar buenas decisiones. Soy honesto; no hago cualquier cosa para ganar plata o un cliente. En moda, no todos tenemos que hacer todo. Yo hago lo que quiero, lo que me gusta. Ahora estoy con unas remeras tejidas increíbles con hilados finos. Puedo hacer un buzo con capucha, ¿pero cuán distinto puede ser del resto?

ELLE ¿CUÁNTO TIEMPO TIENE ESTE ATELIER?

S.R. Dos años. Estuve tres meses siguiendo la obra, porque lo quería así como es, con vista. Soy obsesivo; si veo que algo está mal, no puedo dejarlo pasar.

ELLE ¿VIENEN MUJERES?

S.R. Sí, hago muchas novias. También hicimos vestuario para la obra de Griselda Siciliani y Carlos Casella.

ELLE ¿PRÓXIMO PROYECTO?

S.R. Estamos trabajando nuevamente para Milán.

ELLE ¿CÓMO TE VES EN UNOS AÑOS?

S.R. Tengo un plan: me gustaría en cuatro años estar trabajando seis meses acá y seis en Italia. Distribuir la colección en Europa y atacar el mercado asiático. Agradezco que tengo trabajo y hago lo que me gusta. Siento que tengo para luchar.