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En la versión rota que propuso Pantone y en su versión más pura, el blanco fortalece su presencia de pies a cabeza.
El blanco domina la calle y la pasarela y este otoño se lleva en total look.
En las semanas de la moda y en las primeras filas se repitió una imagen poco habitual para la temporada fría: prendas claras de la cabeza a los pies combinadas con accesorios oscuros. Está claro que las temporadas dejaron de asociarse a los colores habituales pero el uso contundente del blanco durante los días más fríos es toda una declaración.

La textura y la paleta que acompañan el blanco son determinantes para que funcione en climas fríos. Desde paños y cashmere hasta sedas gruesas o prendas de punto, la superposición de materiales cremosos aporta calidez visual y volumen.
En tiempos de excesos, la búsqueda de la simplicidad parece ser un mantra. Por un lado escuchamos que este sería el año del maximalismo y el ruido pero el fenómeno Carolyn Bessette arrasó con (casi) todo. Ahora las piezas simples y los básicos de calidad parecen ser los elegidos. Y el color blanco es fiel muestra de este estilo minimalista.

Sabemos que Pantone presentó Cloud Dancer como un blanco roto suave que pretende trasladar sensaciones de bienestar y armonía al diseño y la moda. “La elección responde al deseo de un futuro libre de toxicidad y exceso”, dijo Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Institute, según el reporte sobre el color del año.
Las recomendaciones prácticas para que el blanco no resulte ajeno al invierno incluyen jugar con superposición de distintas texturas, optar por prendas exteriores con tratamiento para lluvia y combinar el tono con neutros invernales como camel, visón o burdeos. En clave sport, aparecen botas altas y abrigos de inspiración après‑ski, y para climas húmedos el eterno trench.
En los Front rows también se observó la estrategia clásica de contraste: accesorios negros, bolsos con tachas y botas oscuras aportan sobriedad y rompen la monotonía del monocromo blanco. Algunos estilismos optaron por variantes más suaves del blanco puro, cercanas al Cloud Dancer, que permiten combinaciones con marrones y metalizados.